Costó mucho madrugar, porque como ayer era el día de la independencia, los fuegos artificiales y la fiesta se sintió hasta la madrugada, así que no dormí mas que un par de horas. En unas horas, veré a Mimi y a mi retoño. Luis, muy amable, me trajo algo de picar para desayunar a la puerta del hotel. El poco tiempo que he estado en esta isla y lo mucho que me ha gustado su gente. De camino al aeropuerto, pasamos por el Faro de Colón.
Mi General me regaló dos libros que me vinieron como anillo al dedo, y hoy hablaré del primero, Longitude, de Dava Sobel. La autora cuenta el fascinante dilema al que se enfrentaron los marinos durante siglos, intentar determinar su longitud en las cartas de navegación. Cuando Colón llegó a América, no existía ninguna manera de determinar donde se encontraba uno con respecto al Meridiano de Greenwhich. Es decir, a que distancia hacia el este o el oeste se encontraba uno de un sitio determinado. Si se podía estimar la Latitud, es decir, lo norte o sur que se encontrara uno del ecuador. Colón, cogío un punto de latitud, y navegó por él hacia el oeste, donde sin duda se hubiera encontrado a la India si el Caribe y el continente Americano no hubieran estado en el medio... Antes de volver a España, mandó construir un faro que le permitiera encontrar la isla a su regreso. Y es ahí donde se encuentra hoy el monumento conocido como El Faro de Colón, donde también yacen sus restos.
El Admiral´s Club está abierto desde las 5 de la mañana, así que ahí me he tomado un café mientras escribo estas cuatro letras. Espero hechar una cabezada en el avión, y seguramente estaré ya en Miami cuando despierte. Iré a la panadería de enfrente de mi casa, a comprar pan fresco, cruissant y napolitana de chocolate recién hecha, y desayunaremos Mimi, Andoni y yo. Luego, pasaré las fotos al ordenador, y se las enseñaré a Andoni, para que el también vea a sus abuelos...
Por la tarde, tengo que organizar un par de conferencias de teléfono de trabajo con Asia para la madrugada del lunes, hay un nuevo proyecto que entregar el viernes. Y oigo la voz de Mi Senador diciendo despectivamente: "Luterano..."
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miércoles, 3 de marzo de 2010
El Faro de Colón (V)
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lunes, 1 de marzo de 2010
El Faro de Colón (III)
Esta mañana, tras un espectacular desayuno de frutas tropicales, taxi al muelle, esta vez el coche era nuevo (tendría unos 3 años), y todo funcionaba. Ahora que veo como se conduce aquí, entiendo las influencias que la inmigración a tenido en Miami. Los semáforos muchos no funcionan por los apagones eléctricos en los barrios donde mucha gente roba la electricidad. En las intersecciones, la gente se turna a cruzar de manera desordenada, pero altruista y efectiva.
En el muelle, tras esperar una hora, aparecieron mis padres a las 10 a.m. El crucero muy bien, lo mejor la comida, que tal el retoño, que tal Mimi, y taxi al hotel para dejar las cosas e irnos a comer. Mi querido amigo dominicano con el que trabajo me recomendó unos cuantos restaurantes. A él le llaman en la oficina el "Caballero del Pony (Low Rider)", porque siempre tiene la silla lo mas baja posible, y ni se le ve la cabeza cuando uno pasa por el pasillo donde está su cubículo. Comimos de lujo, langosta a la parrilla y masa de cangrejo. Esta vez, no pedí vino.
Hoy era el día de la independencia, señalando la fecha en la que los dominicanos se alzaron contra la invasión haitiana hará mas de un siglo. Vimos a la guardia presidencial de camino al restaurante, y paseamos por el malecón. Me parece la ciudad una mezcla entre un pueblo andaluz, como Écija, y Las Palmas, con sus palmeras y coches americanos. Mucha presencia colonial, tanto en la arquitectura como en los monumentos. Pasamos por el impresionante Faro de Colón. Es una construcción moderna, donde se ha hecho un museo, y que estrenó el Papa en su primera visita a la isla. Curiosamente, el Papamovil estaba enfrente del faro.
Los dominicanos, insisto, gente encantadora. Hemos vuelto al hotel a por las cosas y vamos al aeropuerto. Ya hemos pasado cuatro horas juntos, esto es vida!
En el muelle, tras esperar una hora, aparecieron mis padres a las 10 a.m. El crucero muy bien, lo mejor la comida, que tal el retoño, que tal Mimi, y taxi al hotel para dejar las cosas e irnos a comer. Mi querido amigo dominicano con el que trabajo me recomendó unos cuantos restaurantes. A él le llaman en la oficina el "Caballero del Pony (Low Rider)", porque siempre tiene la silla lo mas baja posible, y ni se le ve la cabeza cuando uno pasa por el pasillo donde está su cubículo. Comimos de lujo, langosta a la parrilla y masa de cangrejo. Esta vez, no pedí vino.
Hoy era el día de la independencia, señalando la fecha en la que los dominicanos se alzaron contra la invasión haitiana hará mas de un siglo. Vimos a la guardia presidencial de camino al restaurante, y paseamos por el malecón. Me parece la ciudad una mezcla entre un pueblo andaluz, como Écija, y Las Palmas, con sus palmeras y coches americanos. Mucha presencia colonial, tanto en la arquitectura como en los monumentos. Pasamos por el impresionante Faro de Colón. Es una construcción moderna, donde se ha hecho un museo, y que estrenó el Papa en su primera visita a la isla. Curiosamente, el Papamovil estaba enfrente del faro.
Los dominicanos, insisto, gente encantadora. Hemos vuelto al hotel a por las cosas y vamos al aeropuerto. Ya hemos pasado cuatro horas juntos, esto es vida!
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sábado, 27 de febrero de 2010
El Faro de Colón (I)
Vivir en la orilla oeste del Atlántico acarrea para mi una obvia desventaja, mis padres y mi hermana no viven nada cerca. Es por eso que hago lo posible por verles cuando la ocasión se presenta. El sábado por la mañana llegarán mis padres a la antigua Isla de la Española tras disfrutar una semana de crucero, y volarán de vuelta a España esa misma tarde.
Mi plan es volar a la República Dominicana el viernes, pasar la noche, e ir a buscarles al muelle el sábado por la mañana. Pasar unas horas juntos, visitando la zona colonial, el malecón, pasear por el Faro de Colón, acompañarles al aeropuerto, y despedirme de ellos mientras hacen la cola de seguridad para coger el aviòn a España. Yo volveré a Miami la madrugada del Domingo.
Calculo que de las 41 horas de esta empresa, de cuatro a seis las pasaré con mis padres. No me cabe ninguna duda de que el esfuerzo merece la pena... que envidia me da a veces Mi Senador, que cogiendo el metro puede comer con sus padres los domingos...
Mi plan es volar a la República Dominicana el viernes, pasar la noche, e ir a buscarles al muelle el sábado por la mañana. Pasar unas horas juntos, visitando la zona colonial, el malecón, pasear por el Faro de Colón, acompañarles al aeropuerto, y despedirme de ellos mientras hacen la cola de seguridad para coger el aviòn a España. Yo volveré a Miami la madrugada del Domingo.
Calculo que de las 41 horas de esta empresa, de cuatro a seis las pasaré con mis padres. No me cabe ninguna duda de que el esfuerzo merece la pena... que envidia me da a veces Mi Senador, que cogiendo el metro puede comer con sus padres los domingos...
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