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domingo, 21 de marzo de 2010

¿La ultima cena?

Eso le comentaba ayer a Unai, mientras cocinábamos en su casa. Durante una temporada, no creo que salgamos a cenar, y si lo hacemos, seremos tres, no cinco.

Nos sorprendió ayer con una crema de marisco (larga vida a la Thermomix), seguida por un bacalao fresco a la koskera. Comenzamos con la creación de la velada, sorbete de endivia. Básicamente, preparamos la endivia con aceite, limón y sal, pero luego la licuamos, y añadimos unas especias mas. A él y a mi, nos gustan las endivias, nos encantó, a las chicas, no tanto. La próxima vez usaremos endivias mas pequeñas, que suelen ser mas jugosas y menos amargas. Como sugirió Unai, sirviendo menos cantidad, con un poquito de espuma por encima, y entre platos. La crema quedó simplemente espectacular.

Es curioso lo bueno que está el bacalao fresco. Y no es que el bacalao salado no esa rico, pero ayer le quedó espectacular. Aproveché yo para comprar en Delicias de España un par de lomos del mismo pescado fresco, pero con piel, para hacerlo hoy al pil-pil. Si siguen el enlace, leerán la interesante historia del plato de mano del cocinero de Vitoria. Yo por cierto, soy de los de la piel para abajo, aunque en parte es porque el bacalao salado que conseguía antes no era tan bueno como el de ahora.

Tenemos unos vecinos que tienen gemelas de dos años, y nos han dado un galeón de cosas. Como el, que es americano, vivió un año en Bilbao en tercero de Instituto, le fascina la gastronomía vasca. Me comentaba el otro día lo mucho que echa en falta las navajas. Es signo de ser buen nacido, el ser agradecido. Así que como ayer vi navajas en Delicias de España, les hemos invitado a comer hoy, y las prepararé a la plancha como primero, seguidas de bacalao al pil-pil como segundo. Como la mujer no se si come mucho pescado, compré también una empanada gallega, que la hacen bastante decente, y haremos una ensalada tradicional de lechuga y tomate, mas espárragos, huevo cocido, y pimientos de piquillo, claro está.

Debe de ser que yo soy piscis, lo digo, por lo de que el pez por la boca muere...

viernes, 19 de febrero de 2010

Lejos de mi tierra y en momentos efímeros tan cerca...



El miércoles fuí al Txoko Alai - Euskal Etxea of Miami. Fuí socio del txoko hasta que comprobé que mi ritmo de trabajo no me permitía de disfrutar de las cenas gastronómicas sin detrimento a mi relación familiar.

Ahora soy solo socio del Euskal Etxea, o Casa Vasca. El añó pasado tuvimos clases de Euskera, y este año también, comenzaron hace dos semanas. El local es como cualquier txoko de Bilbao, con su comedor, su barra de bar, la cocina de restaurante, y los baños. La diferencia es que este no está en un bajo de la calle Pozas, si no en un pequeño centro comercial de Miami, adjacente al frontón de Jai-Alai, y que tiene una sala de reuniones para eventos culturales.

En la clase del viernes estaba Txomin, de Cortazar, un pueblo cercano Gernika, con su hijo miamense de 37 años. Txomin hablaba vizcaino en su tierra natal, pero lo tiene algo olvidado. Su hijo Unai lo está aprendiendo.

Xavi, nació en Lekitio, pero pasó 30 años viviendo en Venezuela. El también habla vizcaino, pero su hijo Iker, de 14 años, no sabe ni español. Nuestro profesor nació en Caracas pero vivió en Donosti desde los dos años. Y bueno, nos faltó un vasco-frances que suele venir a las clases, y alguno mas.

Cuando terminamos la clase nos pusimos a hablar de las fiestas de Gernika, Laia, Laga, Elantxobe, degustanto unos deliciosos callos, con salsa vizcaina oiga, y sus pimientos choriceros, claro está. Luevo vino la ensalada de bacalao, con generosas porciones de esparragos, claro está. Todo regado de un buen caldo riojano para ayudar con la digestión.


Y es que a veces, uno viva en el mar que viva, puede hacer su isla donde quiere, y sentirse como en casa...